jueves, 27 de enero de 2011

RECAIDAS: CONÓCELAS, ABÓRDALAS Y SUPÉRALAS


Habiendo transcurrido un tiempo prudencial desde que decidí hacer pública mi experiencia con relación a la adicción a la pornografía en internet, siento la necesidad de volcar mi testimonio y consejos prácticos acerca de una serie de episodios que me han ocasionado mucho dolor y bronca en un principio. De todos modos, y como consecuencia de un cambio radical en mi conducta, la intensidad y frecuencia con que esos episodios se fueron presentando disminuyeron progresivamente. En igual sentido, las emociones negativas que dichos episodios despertaban en mí fueron diluyéndose en el tiempo.

Esta situación me ha llevado a la reflexión, arribando a una conclusión que motivó en mí un giro importante en el abordaje de esta problemática. Me refiero al tratamiento de las RECAIDAS.

Si comparamos el conjunto de adicciones más conocidas y relevantes, como ser las adicciones al alcohol, drogas, cigarillo, juego, compra compulsiva, sexo, y la pornografía en Internet, observamos que resulta muy difícil siquiera pensar en la cura o superación de la enfermedad en un 100%. Somos seres perfectibles pero no perfectos, por lo que el sólo hecho de pensar en emprender el viaje hacia la perfección es en vano. Nótese, inclusive, que la mayoría de las adicciones se tratan con la interrupción progresiva de la “droga” que se está combatiendo, pero no con su suspensión abrupta. Sí es aconsejable apuntar a la excelencia en todos nuestros actos positivos y en la reparación de nuestros actos negativos.

Dicho esto, es válido aclarar que desde el momento en que Los Profesionales Especialistas determinan que un paciente se ha recuperado de su adicción, este hecho no garantiza protección alguna del mismo contra eventuales episodios de reincidencia.

En consecuencia, agrego a continuación los 4 pasos que he denominado I.R.A.M, o sistema de abordaje práctico de las RECAIDAS:

  • Identificación
  • Reconocimiento
  • Aceptación
  • Manejo

1) Identificación:
  • capto el momento en que surge una recaída y lo “bajo” a la realidad.
  • Me digo: “algo malo me está pasando”

2) Reconocimiento:
  • Le pongo “nombre y apellido” al episodio.
  • Me digo: “Lo que me está ocurriendo en este lugar y en este instante se llama RECAIDA”

3) Aceptación:
  • Admito que ha irrumpido desde mi inconsciente un pensamiento negativo que derivó en el resurgimiento de la práctica adictiva y que debo obrar en consecuencia ya que soy conciente de su efecto dañino porque la he transitado y la he superado.
  • No debo caer en el auto-engaño de intentar convencerme de que esa recaída es sólo un episodio aislado, lejos de constituir el renacimiento pleno de la adicción.
  • Me digo: “Acepto que estoy sufriendo una recaída y haré todo lo que esté a mi alcance para superarla, en este mismo momento y lugar”

4) Manejo:
  • El paso clave del proceso. Funciona como cierre del ciclo.
  • Trato la recaída de manera similar al tratamiento de las emociones negativas. Anulo desde la mente el pensamiento-acción negativo y ese espacio que queda vacío lo ocupo con un pensamiento-acción positivo a través de la evaluación y la aplicación práctica de diversas opciones de hábitos de vida saludables:
    • Salir a caminar
    • Ocupar otro ambiente de la casa y entretenerse con alguna actividad (escuchar música, leer un libro, mirar televisión, tomar algo, etc)
    • Comunicarse con otras personas (por diálogo directo, telefónicamente, vía redes sociales de Internet, etc) dependiendo de las posibilidades con que se cuenten en ese momento.
    • Poner en práctica las técnicas básicas de meditación
  • Me digo: “Ya identifiqué, reconocí y acepté esta recaída. Ahora mismo trataré y superaré este episodio negativo en mi vida”

En resumen, es posible que sufran recaídas y es normal que así ocurra. Sin embargo, no es bueno que estos episodios no sean administrados correctamente, o que ni siquiera sean identificados, generándose en consecuencia un renacimiento progresivo de la adicción, lo que implicaría una vuelta a foja cero.

Hasta me atrevería a afirmar que la recaída tiene su costado positivo y es el siguiente: podemos considerarla como una irrupción abrupta que nos pone a prueba. Dependerá de nuestro nivel de conocimiento, fortaleza mental y convicción el éxito que obtengamos tras el abordaje de las mismas. El tratamiento inteligente será el factor clave que garantizará la progresiva disminución de estas irrupciones, tanto en frecuencia como en intensidad.  

Habiendo superado la adicción, resulta fundamental entonces el tratamiento inteligente de las eventuales recaídas: identificarlas, reconocerlas, aceptarlas y manejarlas adecuadamente, confiando en que la frecuencia e intensidad con que ocasionalmente puedan resurgir, disminuirán notoriamente en el tiempo.

Todo depende de nosotros. Fuerza y adelante!!!

jueves, 10 de diciembre de 2009

ENTRAR ES FACIL, SALIR ES DIFÍCIL PERO NO IMPOSIBLE


INTRODUCCION:

Hola a todos. “AAPI” (Ayuda a Adictos a la Pornografía en Internet), como su nombre lo indica, representa para mí la puesta en marcha de una idea que se ha instalado en mi mente desde hace ya largo tiempo. Debo confesar que recién ahora logré reunir las energías suficientes como para exponerlo públicamente.

Mi nombre es Gabriel, divorciado y con una hija. Soy una de las tantas víctimas (hombres, en la gran mayoría de los casos) seducidas por este verdadero flagelo del siglo XXI. Con mucho esfuerzo, ayuda y habiendo pagado un precio muy alto, pude superar esta pesadilla.

Es por ello que el espíritu del presente es intercambiar ideas, experiencias de vida ó cualquier testimonio que promueva la toma de conciencia acerca de las terribles consecuencias que, progresivamente, trae aparejado el uso y abuso de lo que comienza siendo un entretenimiento que deriva en situaciones desastrosas, no sólo para el ADICTO, sino también para su propio entorno (familia, amigos, trabajo, estudios, etc.)

DESARROLLO:

Para comenzar, transcribo la definición que encontré del concepto "ADICCIÓN", en la enciclopedia virtual Wikipedia:

"Indicadores de adicción:

Definir exactamente lo que se entiende por adicción no es simple. Mucha gente asocia a menudo la adicción únicamente con el alcohol o con el abuso de las drogas, pero esta claro que los comportamientos adictivos van más allá. De hecho, la clave de la "adicción" es una necesidad o dependencia obsesiva y compulsiva hacia una sustancia, un objeto, una relación, una actividad o una cosa. Conforme a esto, es realista y apropiado decir que cualquiera puede ser adicto a casi cualquier cosa.

Hay seis indicadores claros de una adicción:

Un objeto de deseo. Siempre hay un objeto de deseo. Este es la sustancia, cosa, actividad o relación que conduce a la adicción, sea alcohol, comida, sexo, juego, pornografía, internet, drogas, o cualquier otra cosa que provoque ideas obsesivas y derive en comportamientos compulsivos.

Preocupación. Existe una obsesión con el objeto de deseo, una necesidad de la cosa que provoca la adicción.

Comportamientos guiados. Existe una compulsión por reducir la ansiedad y satisfacer la obsesión que provoca el comportamiento adictivo.

Falta de control. La adicción siempre implica una pérdida de control sobre los pensamientos, sentimientos, ideas o comportamientos cuando aparece la cosa deseada. Incluso cuando un adicto intenta detener o cortar sus comportamientos adictivos, falla en el intento. Esta es la clave y la característica central de la adicción y la dependencia.

Dependencia. Hay una dependencia respecto al objeto del deseo, física o psicológica, y sólo esa cosa puede satisfacer el deseo del adicto (al menos temporalmente)

Consecuencias negativas. La adicción siempre va acompañada de consecuencias negativas. Una de las consecuencias más comunes es la depresión. El mayor deseo de un adicto es conseguir la ansiada felicidad y, al ver que no es posible con la cosa deseada, entra paulatinamente en una depresión que, a su vez, intenta superar con un mayor uso o consumo de esa cosa deseada."

¿Cómo empezó todo? 

Desde que instalé Internet en casa de mis padres, situación que se prolongó en mi vida matrimonial. Muy rápidamente me “enganche”, tal como ocurre con las drogas. Al principio todo parecía perfecto, hecho a mi medida.

Factores que me garantizaban el “placer absoluto”:

Material ilimitado: La cantidad de material (fotos, videos, etc.) que podía bajar de la red era ilimitado. Por lo menos en mi caso nunca me impusieron restricciones desde las Empresas proveedoras del servicio de Internet.

Material prácticamente gratuito: El único costo monetario que tenía era el abono del “dial-up”, en principio, y luego las sucesivas ofertas de banda ancha. Teniendo en cuenta la cantidad ilimitada de material que podía bajar, la relación costo–beneficio resultaba ampliamente favorable.

Material variado: Desde la comodidad de mi hogar disponía de un abanico inmenso que iba desde la simple desnudez hasta la zoofilia. Inclusive recuerdo la cantidad de material pedófilo que circulaba por la red años atrás con mucha fluidez ya que, lamentablemente, no se había impuesto todavía un control más estricto. Sin embargo me siento realmente aliviado por no sólo evitar material con menores de edad sino que inclusive recuerdo haber denunciado estas prácticas en los pocos sitios que fueron surgiendo con el objeto de combatir esta crueldad.

Preservación de la intimidad: Cualquiera de mi generación recordará lo engorroso y vergonzoso que resultaba el hecho de tener que exponerse públicamente a la hora de adquirir material pornográfico en las épocas de la adolescencia (kioscos de diarios, videoclubes, etc.) Toda una proeza! Pero con la llegada de Internet, Santa Solución! Tema superado! Adiós a la vergüenza pública! De esta manera, nadie se enteraba acerca de mis actividades “socialmente desaprobadas”, según lo que yo sentía por entonces.

Anonimato: Otro condimento más. Por muy poco dinero a cambio, disponía de todo el material porno que quisiera, de lo más variado, muy cómodo sentado frente al monitor, y en la más absoluta soledad, lo que aseguraba resguardar mi intimidad, y como si esto fuera poco, la frutilla en la torta… el anonimato. Esta maravilla moderna me ofrecía además la posibilidad de ver y/o aportar material para adultos, opiniones en foros, etc, sin que nadie tenga dato alguno acerca del autor de dichas acciones. El hecho de no tener que dar la cara envalentona a cualquiera.

En fin, con todos estos ingredientes comenzaba para mí el principio del fin. Sin embargo, existe una salida, y eso es lo que más importa!

Síntomas de adicción:

Aislamiento progresivo: Surgió en mí la progresiva tendencia a evitar encuentros sociales en general, poniendo excusas absurdas las más de las veces.

Conflicto de relación padre-hija: Comencé a sentir el rechazo de mi hija hacia mi persona (los niños son muy perceptivos) No le correspondía con la actitud que ella esperaba de mí. Lamentablemente, mi cabeza estaba en otra cosa y no contaba ya con la capacidad de registrar siquiera el “ruido” comunicacional entre mi hija y yo.

Tendencia a reaccionar con ira: En los pocos momentos en que debía sí o sí relacionarme con el entorno, me mostraba irascible. Cualquier cosa me molestaba, no sentía placer por nada.

Cansancio crónico: Todo el tiempo estaba cansado ya que todas las noches me quedaba “trabajando” en la computadora durante horas…

La mentira: Al principio, la excusa del “trabajo” funcionaba, pero con el correr del tiempo ya no tenía manera de sostener dicho argumento e inventaba otros. Como “la mentira tiene patas cortas”, se sumó entonces la difícil tarea de recordar esas excusas, lo cual resultó muy complicado y derivó en reiteradas contradicciones. Esto último es justamente lo que llevó a mi esposa a percibir que algo raro estaba pasando.

Desvíos de la libido: Es duro reconocerlo pero debo ser honesto. Mi energía sexual sufrió progresivamente un desvió y pasó a canalizarse a través de la masturbación compulsiva ante la visualización de las imágenes virtuales. Mi esposa elevaba sus quejas alegando la falta de interés de mí hacia ella, que ya no la “buscaba”. Mucha razón tenía en reprochármelo.

Desinterés por cualquier actividad recreativa: Actividades como la práctica de deportes, hobbies, ó el sólo hecho de sentarme en el banco de una plaza, fueron dejadas de lado. Había perdido completamente el interés por todo eso.

En síntesis, mi esposa fue quien durante mucho tiempo me advirtió acerca de mi progresivo aislamiento y dejadez, en lo personal y en la relación con el entorno familiar y con la sociedad en general. La ira y la mentira fueron los recursos que utilicé como escudos para hacer frente a las situaciones que sí o sí requerían de mi interacción con el entorno, lo cual resultaba ser más una confrontación que una relación medianamente equilibrada.

Consecuencias:

Como resultado de esta aventura, mi esposa y mi hija fueron quienes más sufrieron ya que durante mucho tiempo han dado señales de alerta acerca de lo que me estaba sucediendo. Me advertían acerca de cada uno de los síntomas de adicción pero yo seguía firme, viviendo mi propia realidad, una realidad paralela representada por ese paraíso que me garantizaba la felicidad y placer absolutos, negando y repudiando, por supuesto, aquellas advertencias.

Detallo a continuación las terribles consecuencias de esta adicción, según mi propia experiencia:

Físicas:
  • deterioro progresivo en la columna vertebral.
  • deterioro progresivo en la vista.
  • serios trastornos alimenticios, debido a las alteraciones en el manejo adecuado de la calidad, cantidad y distribución horaria de las comidas como así también a la excesiva velocidad de ingesta de los alimentos.
  • cansancio físico por la falta de sueño.
Psíquicas:
  • Cansancio mental por la falta de sueño.
  • Pérdida de la “memoria fresca”.
  • Negación de la realidad (y construcción de una nueva realidad paralela)
  • Confusión entre lo real y lo imaginario.
  • desvalorización de la mujer real debido a la falsa idea de mujer que se construye a partir del modelo que emana del material pornográfico (mujeres perfectas, fáciles, sin ningún tipo de compromiso a afrontar con ellas)
  • Tendencia a la masturbación compulsiva, evitando así el contacto íntimo con mi esposa ya que me resultaba más cómodo satisfacer los impulsos sexuales a través de la práctica sexual en solitario.
  • Desinterés por todo, sean cuestiones afectivas, actividades sanas, etc.
  • Sensación de insatisfacción permanente, lo que deriva en la búsqueda compulsiva: cada vez se necesita más y más material, no solamente en cantidad sino en variedad y nivel de rareza para lograr la misma satisfacción (por analogía: el drogadicto que necesita cada vez dosis más grandes y más variadas de drogas para sentirse satisfecho)
  • En los casos de personas con neurosis obsesiva compulsiva, como en mi caso, los rituales se potencian.
Sociales:
  • Familia: distanciamiento de la pareja (en todo sentido), lo cual puede derivar en divorcio. Falta de atención hacia los hijos, se comparte mucho menos, se los disfruta menos.
  • Trabajo: La falta de sueño y las alteraciones psíquicas provocan un decaimiento abrupto en la eficiencia laboral (impuntualidad, desinterés por el crecimiento, apatía, mal humor, desgano, incumplimiento de tareas, etc.) 

¿Cómo pude superar esta adicción?

Mi esposa fue muy perseverante con relación a las llamadas de atención hacia mi persona. A mí me enfurecía, pero gracias a su insistencia en exponer los síntomas que observaba en mí, sentí un “click” en mi mente, reconocí mi adicción y acepté ayuda profesional. Ya a esa altura me había divorciado, la relación con mi hija apenas si había mejorado y los fracasos laborales eran constantes. Sin embargo sentía que estaba a tiempo de cambiar. 

Acepté iniciar un tratamiento con una médica-psiquiatra, quien me recetó dos psicofármacos que aún hoy están dando sus frutos, y terapia con un psicólogo.

Paralelamente, ha dado sus frutos mi vuelco hacia la espiritualidad (no hablo de religiosidad) Creo fervientemente en Dios como energía divina, como conciencia elevada de la que todos formamos parte. Buscar a Dios dentro de mí, con total convicción, me permitió conocer LA VERDAD, lo que verdaderamente importa. Cuando oramos pidiendo protección al Señor, al ángel de la guarda (que todos tenemos), a los Santos Protectores o a los Maestros Ascendidos como Jesús, créanme que esas palabras tienen PODER, son ENERGIA PURA. Pidan protección a esas Conciencias Superiores acompañada de la genuina voluntad de uno por cambiar, ya que ellos no pueden hacer algo por nosotros si uno no está convencido de que lo puede lograr.

Agradezco profundamente el haber vivido aquel suceso CAUSAL que me condujo al encuentro con una Estación de Radio denominada FM.Dakota (104.7) Esto no solo consolidó mi vuelco integral hacia la Luz, sino que me abrió las puertas de un abanico enorme de oportunidades de crecimiento espiritual, iniciándome en la participación activa de talleres holísticos y en el acceso a terapias y medicina complementarias, encontrando el verdadero sentido de la vida.

Cabe agregar que el hecho de no encerrarse es fundamental. Aconsejo ver la luz del sol, practicar deportes al aire libre, hobbies, sentarse en el banco de una plaza, hablar con la gente, aunque el tema no sea profundo, pero comunicarse cara a cara es muy saludable.

CONCLUSION:

A pesar de todo y con mucha satisfacción puedo decir: MI VIDA HA CAMBIADO PARA BIEN. Por ello es que decidí exponer este “flagelo virtual”, contar lo que me pasó y cómo pude superarlo.

Considero la exposición de mi testimonio de vital ayuda para todos aquellos que se sientan identificados con mis vivencias e inclusive para aquellas personas que perciban que un ser querido está transitando el camino equivocado.

Aguardo sus comentarios, opiniones ó testimonios de experiencias similares a la mía, propias ó de terceros, los cuales enriquecerán el contenido de este Blog y serán de gran ayuda para aquellos que deseen liberarse y disfrutar de una vida digna. 

Los invito a compartir e interactuar más activamente en la página que he creado en FACEBOOK:
GRACIAS!!!